Es solo una vieja navaja de bolsillo, desgastada por el tiempo, pero era uno de los tesoros de mi padre. Un día me la dio y me dijo: «Es una de las pocas cosas que tengo de tu abuelo». Mi abuelo murió cuando mi padre era joven, y papá atesoraba la navaja porque atesoraba a su padre.
La Biblia dice que Dios también tiene un tesoro increíble, algo que tal vez no esperemos. En Apocalipsis, vemos un trono en el cielo rodeado por «cuatro seres vivientes» y «veinticuatro ancianos» que se inclinan ante Jesús en señal de adoración (caps. 45). Cada uno sostiene «copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos» (5:8). En la antigüedad, el incienso era algo precioso, utilizado por los reyes. Puede que nuestras oraciones no nos parezcan gran cosa a veces, pero Dios quiere que las elevemos ante Él siempre.
Apocalipsis 5 enfatiza el valor de Jesús por su vida sin pecado y su muerte compasiva por nosotros. Y nuestras oraciones son valiosas para Dios porque nosotros somos valiosos para Él. Como nos ama con un amor tan desinteresado, inestimable y misericordioso, anhela que permanezcamos cerca de Él en oración.
De: James Banks