Cuando al teólogo Todd Billings le diagnosticaron un cáncer incurable, describió su mortalidad inminente como luces en habitaciones distantes que titilaban o se apagaban. «Como padre de niños de uno y tres años, tendía a pensar en las siguientes décadas como una extensión amplia, suponiendo que vería a Neti y Nathaniel crecer y madurar […]. Pero al recibir el diagnóstico […], se está produciendo una reducción».

Al pensar en estas limitaciones, Billings reflexiona en el Salmo 31 y en cómo Dios coloca a David en un «lugar espacioso» (v. 8). Aunque David hablaba de que sus enemigos lo afligían, sabía que Dios era su refugio y su lugar seguro (v. 2). A través de esta canción, el salmista expresó su confianza en Dios: «En tu mano están mis tiempos» (v. 15).

Como David, Billings deposita su esperanza en Dios. Aunque enfrenta una reducción en su vida, reconoce que también vive en un lugar espacioso. ¿Por qué? Porque la victoria sobre la muerte mediante el sacrificio de Cristo significa que moramos en Él. Así lo explica: «¿Qué puede ser más amplio que beneficiarnos de su vida por el Espíritu Santo?

Nosotros también tal vez lloremos y lamentemos, pero podemos refugiarnos en Dios, pidiéndole que nos guíe (vv. 1, 3), y afirmar junto con David que vivimos en un lugar espacioso.

De: Amy Boucher Pye